
Beato Jan Beyzym
Sacerdote · 1850-1912
Presbítero, jesuita, apóstol de los leprosos de Madagascar
El beato Jan Beyzym fue un jesuita polaco, durante muchos años educador de jóvenes en Tarnopol y Chyrów, y después misionero que en Madagascar dedicó su vida a los leprosos. El Martirologio Romano lo recuerda el 2 de octubre, día de su muerte. En la fórmula de beatificación, Juan Pablo II fijó su memoria el 12 de octubre, día en que se celebra en Polonia.
Nació el 15 de mayo de 1850 en Beyzymy Wielkie, en Volinia, en las tierras polacas sometidas entonces a Rusia, en una familia noble que le dio una sólida formación cristiana. En 1863, tras el fracaso de la insurrección contra Rusia, su padre emigró y Jan realizó diversos trabajos para sostener a la familia. Terminó el bachillerato en Kiev y, siendo todavía estudiante, sintió la vocación.
El 10 de diciembre de 1872 ingresó en el noviciado de los jesuitas en Stara Wieś, cerca de Brzozów. Tras estudiar filosofía y teología, el 26 de julio de 1881 recibió en Cracovia la ordenación sacerdotal de manos del obispo Albin Dunajewski. Durante diecisiete años fue prefecto y profesor en los colegios jesuitas de Tarnopol y Chyrów. Cuidó de modo especial a los muchachos en situaciones difíciles.
En 1897 escribió al prepósito general de la orden que sabía muy bien qué era la lepra y lo que le esperaba, pero que eso no lo asustaba, sino que, por el contrario, lo atraía. En 1898, a los 48 años, partió hacia Madagascar. Fue destinado a la leprosería de Ambahivoraka, cerca de Antananarivo, donde 150 enfermos vivían en un abandono casi total, en chozas ruinosas y sin medicinas, y morían más a menudo de hambre que de enfermedad. Fue el primer sacerdote en la historia de la misión de Madagascar que vivió entre los leprosos. Con los donativos de sus compatriotas compraba arroz y cuidaba la higiene; según un testigo ocular, el número de entierros bajó de cinco a siete por semana a cinco al año.
Deseaba construir un hospital en el que los enfermos tuvieran condiciones de vida humanas. En 1903 se trasladó con ese fin a Marana, cerca de Fianarantsoa. Reunió fondos con tenacidad, escribiendo cartas a bienhechores en Polonia y en otros países. El hospital para 150 enfermos se inauguró el 16 de agosto de 1911. Lleva el nombre de Nuestra Señora de Częstochowa y sigue funcionando hoy. Alimentaba su fe con una constante devoción a la Eucaristía y a la Madre de Dios.
Agotado por el trabajo y la enfermedad, murió en Fianarantsoa el 2 de octubre de 1912. No llegó a cumplir su deseo oculto de ir a Sajalín para trabajar entre los presidiarios.
El proceso diocesano se abrió en 1984 en Cracovia y en Fianarantsoa. Juan Pablo II lo beatificó el 18 de agosto de 2002 en la explanada de Błonia, en Cracovia, junto con Zygmunt Szczęsny Feliński, Jan Balicki y Sancja Szymkowiak. En la homilía dijo que el beato sirvió día y noche a quienes habían sido excluidos de la vida social, y que su obra de misericordia formaba parte del anuncio del Evangelio a quienes no lo conocen.