Beato Jacobo Duckett

Mártir · † 1602

Mártir, librero y editor en Londres, esposo y padre

El beato Jacobo Duckett fue un librero y editor de Londres, esposo y padre. Durante el reinado de Isabel I, cuando los católicos eran perseguidos en Inglaterra, imprimía y vendía libros católicos. Por ello pasó muchos años en la cárcel y fue ahorcado en Tyburn. El Martirologio Romano lo conmemora el 19 de abril, día de su muerte.

Era natural de Gilfortrigs, en la parroquia de Skelsmergh, en el condado de Westmorland, al norte de Inglaterra. No se conoce el año de su nacimiento. Como hijo menor, tras algunos años de estudio fue enviado a Londres como aprendiz. Fue educado en el protestantismo y era un puritano celoso. Su hijo escribió más tarde que era capaz de escuchar dos o tres sermones en un solo día.

El camino hacia la Iglesia católica se lo abrió un libro que le prestó Peter Mauson, un católico de su tierra natal. Después de aquella lectura, Jacobo dejó de asistir a los oficios anglicanos, y por ello fue encarcelado dos veces. Su maestro lo sacó de allí en ambas ocasiones, pero no quiso tenerlo más tiempo consigo, y Jacobo tuvo que rescatar su contrato de aprendizaje. En el plazo de dos meses fue recibido en la Iglesia católica por el anciano sacerdote Weekes, él mismo preso en la cárcel de Gatehouse, en Westminster.

Dos o tres años después se casó con Anne Hart, viuda y católica como él. Mantenía a su familia con el oficio de sastre y confeccionaba, entre otras cosas, ornamentos litúrgicos para los sacerdotes. Más tarde se dedicó a la impresión y venta de libros católicos, sobre todo de libros de oración. En un registro se hallaron en su casa una prensa de imprimir y toda la tirada de un libro de oraciones del rosario. De los doce años de su matrimonio pasó nueve en la cárcel.

La última vez lo delató el encuadernador Peter Bullock, él mismo condenado a muerte, que probablemente esperaba el indulto. Este informó al juez Popham de que Duckett tenía ejemplares de un escrito dirigido a la reina, obra del jesuita san Roberto Southwell. En el registro nocturno no se halló ese escrito, pero sí otros libros católicos, y el 4 de marzo Jacobo fue recluido en la cárcel de Newgate. Los jurados lo declararon primero inocente, pero el juez les ordenó deliberar de nuevo y entonces se dictó la sentencia de muerte.

El día de la ejecución, el 19 de abril de 1602, consolaba a su esposa, que lloraba. Le decía que no lloraría si lo hubieran hecho secretario o tesorero de la reina, y que ahora iba hacia el Rey de reyes. Tenía por una gracia hallarse, como su Señor, entre malhechores. Lo llevaron al lugar del suplicio en el mismo carro que a Bullock, a quien la delación no le había salvado la vida. Jacobo pidió a su esposa que perdonara al delator. Al pie de la horca él mismo dijo a Bullock que lo perdonaba de todo corazón, lo besó y le preguntó si quería morir como él, como católico. Bullock respondió que moriría como corresponde a un cristiano.

Su historia la puso por escrito su hijo John, cartujo y prior de los cartujos ingleses de Nieuport, en Flandes. El papa Pío XI beatificó a Jacobo Duckett el 15 de diciembre de 1929 en un grupo de 136 mártires de Inglaterra y Gales.