Beato Franz Jägerstätter

Mártir · 1907-1943

Mártir, padre de familia, campesino y sacristán, terciario franciscano

El beato Franz Jägerstätter fue un campesino y sacristán austríaco de St. Radegund, esposo, padre de familia y terciario franciscano. Se negó a combatir en el ejército de Hitler porque, como cristiano, no podía hacer una guerra injusta, y por ello fue ejecutado en 1943. La Iglesia lo recuerda el 21 de mayo, aniversario de su bautismo.

Nació el 20 de mayo de 1907 en St. Radegund, en la Alta Austria, hijo de una madre soltera, Rosalia Huber. En 1917 su madre se casó con Heinrich Jägerstätter, que adoptó al niño y le dio su apellido. Franz trabajó como peón y minero en Baviera y en Estiria, y después volvió a casa para llevar la granja de su padrastro enfermo. Según la homilía de la beatificación, era un hombre normal, con defectos, que durante un tiempo llevó una vida bastante ligera y mundana. En 1933 tuvo una hija fuera del matrimonio.

El punto de inflexión fue su matrimonio, en 1936, con Franziska Schwaninger, una mujer de fe profunda; fueron a Roma de viaje de bodas. La carta apostólica de beatificación subraya que el ejemplo de su esposa cambió su vida. Franz recibía cada día la Comunión, meditaba la Sagrada Escritura y tenía una devoción especial al Sagrado Corazón de Jesús y a la Madre de Dios. Con Franziska tuvo tres hijas.

Fiel a la Iglesia, rechazaba el régimen nacionalsocialista. En 1938 fue el único de su pueblo que votó contra la anexión de Austria a Alemania. No aceptaba los subsidios que el régimen concedía a las familias numerosas. Llamado a filas en 1940, sirvió algunos meses y entre los soldados profesaba abiertamente su fe. El 8 de diciembre de 1940 ingresó en la Tercera Orden de San Francisco. Llegó a la convicción de que participar en aquella guerra sería un pecado grave.

Llamado de nuevo en 1943, el 1 de marzo declaró que se negaba a combatir con las armas. Se ofreció a servir en sanidad militar, pero su petición fue rechazada. Encarcelado en Linz y en Berlín, fue maltratado para que renegara de su fe, pero permaneció fiel a ella. El 6 de julio de 1943 un tribunal militar lo condenó a muerte. En una carta a su esposa daba gracias al Salvador por haber podido sufrir por Él y por poder morir por Él. Antes de la ejecución dijo al sacerdote que lo tenía todo, porque tenía la Sagrada Escritura. Fue decapitado el 9 de agosto de 1943 en Brandeburgo. Deseaba morir antes de la solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María, para celebrarla ya en el cielo.

Los fieles lo consideraron enseguida un mártir. El obispo de Linz abrió la causa de beatificación y el 1 de junio de 2007 se promulgó el decreto sobre su martirio. La beatificación tuvo lugar el 26 de octubre de 2007 en la catedral de Linz: en nombre de Benedicto XVI, el cardenal José Saraiva Martins leyó la carta apostólica, y su viuda Franziska, de 94 años, participó en la celebración. El Papa lo llamó mártir y padre de familia, que entregó su vida conservando una conciencia recta en la fidelidad al Evangelio y en defensa de la dignidad de la persona humana.