
Beato Federico Ozanam
Laico · 1813-1853
Laico, profesor de la Sorbona, fundador de la Sociedad de San Vicente de Paúl
El beato Federico Ozanam fue un estudioso francés, profesor de la Sorbona, esposo y padre. Siendo un estudiante de veinte años, inició con unos amigos la obra de la que nació la Sociedad de San Vicente de Paúl. El Martirologio Romano lo conmemora el 8 de septiembre, día de su muerte.
Nació el 23 de abril de 1813 en Milán, en una familia francesa que en 1815 regresó a Lyon. Allí creció y fue a la escuela. En su juventud atravesó una crisis de fe, de la que le ayudó a salir el abate Noirot, filósofo. En 1831 se trasladó a París para estudiar. Durante un tiempo vivió allí en casa del científico André-Marie Ampère y conoció a destacados católicos de su época, entre ellos Chateaubriand, Lacordaire y Montalembert.
El 23 de abril de 1833, día en que cumplía veinte años, formó parte del pequeño grupo de estudiantes de la Sorbona que fundó la primera Conferencia de caridad. Querían fortalecer su fe y su amistad visitando a los pobres en sus casas, y mostrar con hechos que la Iglesia aún tenía algo que decir al mundo moderno. Una Hija de la Caridad, sor Rosalía Rendu, los guio hacia los pobres del barrio Mouffetard de París. Eligieron como patrono a san Vicente de Paúl, y las Conferencias pronto se extendieron fuera de Francia. Ozanam contribuyó también al nacimiento de las Conferencias de Cuaresma en la catedral de Notre-Dame, predicadas por el abate Lacordaire.
Obtuvo el doctorado en derecho y, en 1839, el doctorado en letras con una tesis sobre Dante. Fue abogado en Lyon y enseñó allí derecho mercantil. Desde 1840 enseñó literaturas extranjeras en la Sorbona, donde en 1844 obtuvo la cátedra. En 1841 se casó con Amélie Soulacroix, y en 1845 nació su única hija, Marie. El Martirologio dice que, como excelente padre de familia, hizo de su hogar una Iglesia doméstica.
Estaba convencido de que el amor al prójimo debe llevar a reparar las injusticias. En 1848 fundó con Lacordaire y el abate Henri Maret el periódico «L'Ère nouvelle». Defendió a los obreros y reclamó un salario suficiente para mantener a sus familias. Juan Pablo II vio en él un precursor de la doctrina social de la Iglesia, que León XIII expuso en 1891 en la encíclica «Rerum novarum». Ozanam enseñaba a defender las propias convicciones sin odiar a los adversarios.
En los últimos años de su vida estuvo gravemente enfermo, pero siguió dando clases hasta el final. En 1853 los médicos lo enviaron a Italia. En el viaje de regreso murió en Marsella el 8 de septiembre de 1853, a los cuarenta años. Descansa en París, en la cripta de la iglesia de Saint-Joseph-des-Carmes. Juan Pablo II lo beatificó el 22 de agosto de 1997 en la catedral de Notre-Dame, durante la Jornada Mundial de la Juventud de París. Recordó entonces que él mismo, siendo estudiante, antes de la Segunda Guerra Mundial, había pertenecido a una de las Conferencias de San Vicente de Paúl.