Beato Clemens August von Galen
Obispo · 1878-1946
Obispo de Münster, cardenal, opositor al nazismo y defensor de la vida de los enfermos
El beato Clemens August von Galen fue obispo de Münster y cardenal. En tiempos del nacionalsocialismo defendió abiertamente la libertad de la Iglesia, los derechos humanos y la vida de los enfermos. Por esa valentía lo llamaron el León de Münster. Su memoria se celebra el 22 de marzo, día de su muerte.
Nació el 16 de marzo de 1878 en el castillo de Dinklage, en la región de Oldemburgo, undécimo de los trece hijos de una familia condal en la que cada día se rezaba en común. Fue alumno de los jesuitas en Feldkirch, en Austria, y estudió en Friburgo de Suiza, en Innsbruck y en Münster. Allí fue ordenado sacerdote el 28 de mayo de 1904.
Tras dos años de servicio en la catedral, en 1906 marchó a Berlín, donde pasó veintitrés años, desde 1919 como párroco de San Matías. En una ciudad donde los católicos eran minoría, visitaba a los enfermos y organizaba para los pobres el reparto de alimentos y de ropa. En 1929 volvió a Münster como párroco de la iglesia de San Lamberto.
En 1933 el papa Pío XI lo nombró obispo de Münster. Recibió la consagración episcopal el 28 de octubre y eligió como lema las palabras «Nec laudibus, nec timore»: ni las alabanzas ni las amenazas lo apartarían de los caminos de Dios. Ya en su carta pastoral de la Cuaresma de 1934 desenmascaró el carácter neopagano de la ideología nacionalsocialista. En enero de 1937 estuvo entre los obispos a quienes Pío XI llamó a Roma antes de la publicación de la encíclica «Mit brennender Sorge».
En el verano de 1941, cuando la Gestapo incautaba conventos y expulsaba a los religiosos, pronunció en Münster tres sermones: el 13 y el 20 de julio y el 3 de agosto. En ellos denunció la arbitrariedad de la policía secreta, y en el tercero condenó la muerte dada a los enfermos mentales, a quienes el Estado había declarado improductivos. Preguntaba: «Hast du, habe ich nur solange das Recht zu leben, solange wir produktiv sind?», es decir: ¿tú y yo tenemos derecho a vivir solo mientras somos productivos? Las copias de los sermones circularon en secreto por toda Alemania. Las autoridades querían detener al obispo y darle muerte, pero, por temor a la reacción de los católicos, lo aplazaron hasta después de la guerra. En cambio, varias decenas de clérigos de su diócesis fueron enviados a campos de concentración, y diez de ellos murieron.
Sacaba su fuerza de una piedad sencilla: peregrinaba a menudo a pie al santuario mariano de Telgte y se confesaba con regularidad. Después de la guerra rechazó la tesis de la culpa colectiva de todos los alemanes. El 18 de febrero de 1946 Pío XII lo creó cardenal. El 16 de marzo, de regreso en Münster, habló a la multitud ante las ruinas de la catedral. Al día siguiente enfermó y el 22 de marzo de 1946 murió. Fue sepultado en la capilla de San Ludgero de la catedral.
El papa Benedicto XVI lo inscribió entre los beatos con la carta apostólica leída el 9 de octubre de 2005 en la basílica de San Pedro. Dijo en aquella ocasión que el obispo temía a Dios más que a los hombres y por eso tuvo el valor de decir lo que otros no se atrevían a decir.