Beato Alojzije Stepinac

Obispo · 1898-1960

Obispo de Zagreb, cardenal, mártir de la época comunista

El beato Alojzije Stepinac fue arzobispo de Zagreb y cardenal. Condujo a la Iglesia en Croacia durante la Segunda Guerra Mundial y la persecución comunista. Condenado en un juicio farsa, pasó el resto de su vida en la cárcel y confinado. La Iglesia lo recuerda el 10 de febrero.

Nació el 8 de mayo de 1898 en la aldea de Brezarić, en la parroquia de Krašić, cerca de Zagreb, en una familia de campesinos. En 1915 ingresó en el seminario, pero a los pocos meses fue llamado a filas en el ejército austriaco y combatió en la Primera Guerra Mundial. Después de la guerra no volvió al seminario: trabajó en las tierras de su padre y participó en las asociaciones católicas.

En 1924, ya seguro de su vocación, partió hacia Roma, al Colegio Germánico-Húngaro. Fue ordenado sacerdote el 26 de octubre de 1930. En Zagreb organizó la ayuda a los pobres. El 28 de mayo de 1934 fue nombrado arzobispo coadjutor y, tras la muerte del arzobispo Antun Bauer, el 7 de diciembre de 1937, asumió el gobierno de la archidiócesis. Eligió como lema las palabras del salmo «In Te, Domine, speravi», es decir, «En ti, Señor, he esperado».

Durante la guerra, Croacia estaba gobernada por el régimen de los ustachas, dependiente de la Alemania nazi. El decreto sobre el martirio afirma que el arzobispo defendió abiertamente la dignidad de toda persona, sin distinción de origen, nacionalidad ni religión, y prestó ayuda a refugiados y exiliados. Benedicto XVI lo llamó defensor de los judíos, de los ortodoxos y de todos los perseguidos. Sin embargo, los católicos croatas y los ortodoxos serbios juzgan de manera distinta su actitud en aquellos años.

Después de la guerra, los comunistas tomaron el poder en Yugoslavia y comenzó la persecución de la Iglesia. El arzobispo se negó a romper con la Sede Apostólica y a ponerse al frente de una «Iglesia nacional». El 18 de septiembre de 1946 fue arrestado y el 11 de octubre fue condenado a dieciséis años de trabajos forzados. Pasó más de cinco años en la cárcel de Lepoglava. Habría podido quedar libre si hubiera pedido el indulto y abandonado el país, pero se negó.

En diciembre de 1951 fue trasladado a su parroquia natal de Krašić, donde vivió en la casa parroquial bajo vigilancia. El 12 de enero de 1953 Pío XII lo creó cardenal. La cárcel y el confinamiento arruinaron su salud: entre otras enfermedades contrajo policitemia, una grave enfermedad de la sangre. Murió en Krašić el 10 de febrero de 1960 y fue sepultado en la catedral de Zagreb. En su testamento pidió perdón y perdonó él mismo a quienes lo habían hecho sufrir.

Juan Pablo II lo beatificó como mártir el 3 de octubre de 1998 en el santuario de Marija Bistrica. Dijo que el cardenal no había derramado su sangre en el sentido estricto de la palabra, pero que su muerte se produjo a causa de los largos sufrimientos padecidos. En 2016 un tribunal de Zagreb anuló la sentencia de 1946. Una comisión de expertos católicos y ortodoxos, creada por el papa Francisco, constató en 2017 que las valoraciones de ambas partes siguen siendo divergentes. La decisión sobre la canonización corresponde al papa.