Beatas Maria Ewa Noiszewska y Maria Marta Wołowska
† 1942
Vírgenes y mártires, hermanas de la Inmaculada Concepción en Słonim, médica y superiora
Las beatas Maria Ewa Noiszewska y Maria Marta Wołowska eran hermanas de la Inmaculada Concepción del convento de Słonim, ciudad que hoy se encuentra en Bielorrusia. La primera era médica y maestra, la segunda superiora de la casa. Durante la ocupación alemana ayudaron a los perseguidos y escondieron a judíos, y en diciembre de 1942 fueron fusiladas. El Martirologio Romano las recuerda el 19 de diciembre, día de su muerte.
Kazimiera Wołowska nació en 1879 en Lublin, en la familia de un conocido abogado y activista social. Siendo aún adolescente enseñaba a las muchachas lengua polaca e historia. En 1900 ingresó, en Jazłowiec, en Podolia, en la Congregación de las Hermanas de la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María y recibió el nombre de Maria Marta de Jesús. Hizo los votos perpetuos en 1909. En 1919 organizó en Maciejów, en Volinia, un orfanato para más de cien niños de diversas nacionalidades, y más tarde escuelas. Dirigió varias casas de la congregación y en agosto de 1939 fue nombrada superiora en Słonim.
Bogumiła Noiszewska nació en 1885 en Osaniszki, en la región de Vilna, y era la mayor de los once hijos de un médico oftalmólogo. Siguió los pasos de su padre y en 1914 terminó con distinción los estudios de medicina en San Petersburgo. Durante la Primera Guerra Mundial trabajó en hospitales militares. Ingresó en las hermanas de la Inmaculada Concepción en 1919 y recibió el nombre de Maria Ewa de la Providencia. Al hacer los votos perpetuos en 1927, pidió a Dios una vida escondida y la muerte de mártir. Durante años fue en Jazłowiec maestra y médica de las hermanas y de las alumnas. En 1938 fue enviada a Słonim.
En septiembre de 1939 los soviéticos ocuparon la ciudad. Las hermanas fueron expulsadas de su convento y padecieron estrechez y vejaciones. En el verano de 1941 llegaron los alemanes. Sor Ewa atendía en el hospital a todo el que necesitaba ayuda, también a los judíos. Sor Marta sostenía a las familias de los detenidos y de los asesinados y, según recordaban sus hermanas de comunidad, de noche entregaba pan por la puerta entreabierta a quienes se ocultaban en los bosques. Junto con su capellán, el padre jesuita Adam Sztark, las hermanas escondían en su casa a judíos, aunque ello se castigaba con la muerte. Se les advirtió que estaban vigiladas, pero permanecieron en su lugar.
Ya entrada la noche del 18 de diciembre de 1942, la Gestapo vino a buscar a la superiora. Sor Ewa declaró que iría con ella, y entonces resultó que también a ella la buscaban. A la mañana siguiente, el 19 de diciembre, ambas fueron fusiladas en la Góra Pietralewicka, una colina cercana a Słonim, junto con el padre Sztark y muchas otras víctimas, y enterradas en una fosa común. Según los testigos, rezaron hasta el final y daban ánimo a sus compañeros de prisión.
Juan Pablo II las beatificó el 13 de junio de 1999 en Varsovia dentro del grupo de los 108 mártires de la Segunda Guerra Mundial, cuya memoria común fijó el 12 de junio. Después de la guerra, los habitantes de Słonim levantaron una cruz en el lugar de su muerte. Las autoridades soviéticas la retiraron, y en 1993 se erigió una nueva.