Beata Teresa Bracco

Laico · 1924-1944

Virgen y mártir, joven campesina de la diócesis de Acqui

La beata Teresa Bracco fue una joven campesina del norte de Italia que, durante la Segunda Guerra Mundial, dio la vida defendiendo su castidad. La Iglesia la venera como virgen y mártir, y el Martirologio Romano la conmemora el 29 de agosto.

Nació en febrero de 1924 en Santa Giulia, una pequeña localidad del municipio de Dego, en la provincia de Savona, dentro de la diócesis de Acqui. Era la penúltima de los siete hijos de Giacomo y Angela Bracco, agricultores que vivían de acuerdo con su fe. En 1927 sus padres enterraron a dos de sus hijos mayores. Teresa asistió a la escuela del pueblo y estudió con empeño el catecismo. Desde niña ayudaba a su familia en las labores del campo y en la casa, y también pastoreaba el rebaño.

Su piedad era sencilla y fiel. Para recibir la Comunión se levantaba muy temprano e iba a pie a la misa de la mañana, en una iglesia alejada de su casa. Rezaba cada día el rosario, también mientras cuidaba de los animales. A los nueve años conoció la historia de Domingo Savio, alumno de san Juan Bosco, e hizo de sus palabras «Antes morir que pecar» la regla de su vida. Era prudente en sus amistades, vivía en paz con todos y custodiaba su castidad como un don de singular valor.

Durante la guerra también en su zona se produjeron actos de violencia contra las mujeres. Teresa dijo varias veces que estaba dispuesta a dar la vida para conservar intacto su cuerpo, templo del Espíritu Santo. Cuando supo lo que les había sucedido a otras jóvenes, dijo sin dudar: «Antes que ser profanada, prefiero morir».

En la mañana del 28 de agosto de 1944, Teresa asistió a misa y recibió la Comunión, y después fue con sus hermanas a trabajar en el campo. Ese día aparecieron en la zona soldados alemanes que realizaban una redada. Obligaron a Teresa y a algunas otras muchachas a seguirlos al bosque cercano. Teresa intentó huir, pero en vano. Poco después se oyeron gritos de auxilio y disparos. Se defendió con todas sus fuerzas y no se dejó deshonrar, pero lo pagó con la vida: según el Martirologio Romano, murió a golpes de los soldados. Tenía veinte años. Su cuerpo fue hallado en el bosque solo después de la partida de las tropas.

El recuerdo de su martirio no se apagó. En 1988 el obispo de Acqui abrió su causa de beatificación, y el 7 de julio de 1997 se promulgó, en presencia de Juan Pablo II, el decreto sobre su martirio. El Papa la beatificó el 24 de mayo de 1998 en Turín, junto con Giovanni Maria Boccardo y Teresa Grillo Michel. En la homilía dijo que en Teresa Bracco brilla la castidad, defendida hasta el martirio, y la propuso a los jóvenes como ejemplo de fe límpida, de coherencia y de valentía. A la celebración acudieron numerosos campesinos de las Langhe y de todo el Piamonte. Hoy en Santa Giulia se encuentra un santuario de la beata.