Beata Sancja Szymkowiak

Monja · 1910-1942

Virgen, religiosa seráfica, asistente de los prisioneros de guerra en Poznań

La beata Sancja Szymkowiak, bautizada como Janina, fue una religiosa polaca de la Congregación de las Hijas de la Bienaventurada Virgen María de los Dolores, llamadas religiosas seráficas. En Poznań, bajo la ocupación alemana, se entregó con dedicación a los prisioneros de guerra. Murió de tuberculosis a los treinta y dos años. La Iglesia la recuerda el 29 de agosto.

Nació el 10 de julio de 1910 en Możdżanów, cerca de Ostrów Wielkopolski, como la menor de cinco hijos y la única mujer entre ellos, en una familia acomodada y profundamente creyente. Uno de sus hermanos mayores se hizo sacerdote. Ya en casa aprendió un ardiente amor al Sagrado Corazón de Jesús. Desde 1929 estudió filología románica en la Universidad de Poznań. Perteneció a la Congregación Mariana y a la Asociación de la Misericordia de San Vicente, y prestó una ayuda concreta a los pobres del barrio más abandonado de Poznań.

En 1934 viajó a Francia para perfeccionar el idioma antes del examen de licenciatura. Durante una peregrinación a Lourdes decidió entregarse a Dios en la vida religiosa y se confió a la protección de la Inmaculada. Fue recibida entonces por las Hermanas Oblatas del Sagrado Corazón de Jesús, pero por la insistencia de su familia tuvo que volver a su país. Tras muchas dificultades, en junio de 1936 comenzó la vida religiosa con las religiosas seráficas de Poznań y tomó el nombre de Maria Sancja. Desde el principio destacó por su fidelidad a la Regla y su celo en las tareas más humildes. En sus apuntes escribió: «Tengo que ser santa a toda costa».

Tras sus primeros votos trabajó en un parvulario del barrio de Naramowice, en Poznań, y luego comenzó un curso de farmacia, que interrumpió el estallido de la guerra. Cuando los alemanes ocuparon Poznań, las hermanas quedaron recluidas en su convento y sometidas a trabajos pesados, mientras los ocupantes alojaban soldados y prisioneros de guerra franceses e ingleses en la casa y en sus alrededores. La hermana Sancja pudo haber vuelto con su familia, pero se quedó con su comunidad. Servía a los prisioneros como intérprete, los sostenía y consolaba, y ellos la llamaban «ángel de bondad» y «santa Sancja».

El duro trabajo, el frío y el hambre agotaron sus fuerzas. Enfermó de tuberculosis de garganta y soportó el sufrimiento con serenidad, en pleno abandono a la voluntad de Dios. El 6 de julio de 1942, ya gravemente enferma, emitió los votos perpetuos. Murió en Poznań el 29 de agosto de 1942.

Juan Pablo II la beatificó el 18 de agosto de 2002 en el parque de Błonia de Cracovia, junto con Zygmunt Szczęsny Feliński, Jan Balicki y Jan Beyzym. En la homilía la propuso a las religiosas y a las personas consagradas como ejemplo y patrona y recordó su testamento espiritual, condensado en una frase sencilla: «Si uno se dedica a Dios, es preciso entregarse hasta perderse totalmente».