Beata Salomé de Cracovia

Monja · † 1268

Religiosa, reina de Halicz, primera clarisa polaca

La beata Salomé de Cracovia fue una princesa de la dinastía de los Piast, esposa de Colomán, rey de Halicz, y, tras la muerte de este, la primera clarisa polaca. El Martirologio Romano la conmemora el 17 de noviembre.

Nació en 1211 o en 1212; no se conoce la fecha exacta. Era hija de Leszek el Blanco, duque de Cracovia y de Sandomierz, y de la princesa rutena Grzymisława, y su hermano menor era Boleslao el Casto. Siendo una niña de pocos años, en virtud de un acuerdo de su padre con el rey Andrés II de Hungría, fue destinada como esposa al hijo de este, Colomán, y enviada a la corte húngara. Colomán era hermano de santa Isabel de Hungría.

Hacia 1215, con el consentimiento del papa Inocencio III, Colomán fue coronado rey de Halicz, y desde entonces a Salomé se la llamó reina. Su reinado en Halicz duró poco. Al cabo de unos años ambos cayeron prisioneros del príncipe Mstislav y, una vez liberados, regresaron a Hungría. Colomán gobernó después Eslavonia, y Salomé estuvo a su lado. Según las Vidas medievales, los esposos vivieron en virginidad. En Hungría Salomé conoció a los franciscanos.

En 1241 Colomán murió a causa de las heridas recibidas en la batalla contra los tártaros. Ya viuda, Salomé regresó a Polonia, a la corte de su hermano. Juan Pablo II recordó en 1999 que Salomé y su madre Grzymisława, ambas conocidas por su profunda religiosidad, su ascesis y su amor a la oración, entablaron amistad con la joven Cunegunda (Kinga), futura esposa de Boleslao, y ejercieron en ella un gran influjo. En 1245, en el capítulo de los franciscanos en Sandomierz, Salomé recibió el hábito de las clarisas.

Para ella y sus compañeras se levantó en Zawichost, cerca de Sandomierz, un monasterio dotado por Boleslao el Casto, y junto a él un hospital. Las primeras hermanas llegaron de Praga. Fue el primer monasterio de clarisas en tierras polacas. Hacia 1260, ante la amenaza de las incursiones tártaras, la comunidad fue trasladada a Skała, cerca de Cracovia. Salomé fundó el monasterio de aquel lugar, lo proveyó de libros y de objetos litúrgicos y fundó junto a él una ciudad. En el acta de fundación de la ciudad se llamó a sí misma sor Salomé de la Orden de santa Clara, en otro tiempo reina de Halicz.

En el verano de 1268, gravemente enferma, redactó su testamento, en el que dejó sus bienes al monasterio. Murió en Skała en noviembre de 1268; el día que se indica con más frecuencia es el 17 de noviembre. Al año siguiente su cuerpo fue trasladado, conforme a su voluntad, a la iglesia de los franciscanos en Cracovia, donde reposa hasta hoy. A comienzos del siglo XIV las clarisas de Skała se trasladaron a Cracovia, al monasterio contiguo a la iglesia de San Andrés, donde viven hasta hoy.

Fue venerada desde el momento de su muerte, y su Vida se escribió ya en la Edad Media. Las gestiones para elevarla a los altares se reanudaron en el siglo XVII; las apoyó el rey Juan Casimiro. El papa Clemente X confirmó su culto en 1673, lo que equivale a la beatificación. En Polonia su memoria litúrgica cae el 19 de noviembre.