Beata María de la Encarnación Acarie

Monja · 1566-1618

Madre de familia, fundadora del Carmelo en Francia, carmelita, mística

La beata María de la Encarnación, conocida como Madame Acarie, fue una esposa parisina y madre de seis hijos, una mística por cuya obra llegó a Francia el Carmelo renovado por santa Teresa de Ávila. Tras la muerte de su marido, ella misma se hizo carmelita. El Martirologio Romano la recuerda el 18 de abril, día de su muerte.

Nació en París el 1 de febrero de 1566 con el nombre de Barbe Avrillot, hija de un funcionario de la Cámara de Cuentas del rey. Se educó con las clarisas de la abadía de Longchamp, y allí deseó la vida religiosa. Su madre decidió otra cosa: en 1582, a los dieciséis años, Barbe fue dada en matrimonio a Pierre Acarie, rico funcionario de la misma Cámara. Llegó a amar al marido que no había elegido y le dio tres hijos y tres hijas.

Hacia 1587 leyó una frase que le cambió la vida: «Demasiado avaro es aquel a quien Dios no le basta». Desde entonces unió los deberes de su casa a la oración y al servicio de los necesitados. Durante el asedio de París de 1590 daba de comer a los hambrientos y pasaba días enteros entre los enfermos en el hospital. Ese mismo año comenzaron sus éxtasis, que procuraba ocultar.

Pierre Acarie era uno de los jefes de la Liga Católica, contraria a Enrique IV. Cuando el rey tomó París en 1594, Pierre fue desterrado de la ciudad y los bienes de la familia fueron embargados. Durante cuatro años Barbe defendió a su marido ante los acreedores y los tribunales, hasta que la familia recuperó su casa. Tras una caída del caballo y otras fracturas de la pierna, caminó con dificultad el resto de su vida.

Su casa de París se convirtió en lugar de encuentro de quienes renovaban la vida religiosa de Francia. La frecuentaban su primo Pierre de Bérulle y san Francisco de Sales, que fue durante unos meses su confesor. Hacia finales de 1601 conoció la vida y los escritos de santa Teresa de Ávila. Según refieren sus biógrafos, la santa se le apareció dos veces y le pidió que llevara su orden a Francia. Barbe sometió el asunto al juicio de teólogos y después, con la ayuda de sus amigos, obtuvo el consentimiento del rey y del papa Clemente VIII. En octubre de 1604 se fundó en París el primer Carmelo francés, al que Bérulle condujo carmelitas de España. Pronto siguieron los monasterios de Pontoise, Dijon y Amiens. Las tres hijas de Barbe se hicieron carmelitas.

Pierre Acarie murió en noviembre de 1613, tras treinta y un años de matrimonio. En 1614 su viuda ingresó en el Carmelo de Amiens. Pidió ser recibida como hermana lega, destinada a los trabajos de la casa. Recibió el nombre de María de la Encarnación y emitió los votos religiosos. Trabajaba en la cocina y cuidaba de las hermanas enfermas. En diciembre de 1616 fue trasladada al monasterio de Pontoise. Allí, tras una grave enfermedad, murió el 18 de abril de 1618, el miércoles después de Pascua.

El proceso se abrió pocos años después de su muerte, pero lo detuvieron las nuevas normas del papa Urbano VIII y no se reanudó hasta 1782. El papa Pío VI la beatificó el 5 de junio de 1791, durante la Revolución francesa.