Beata Margarita Pole

Laico · 1473-1541

Madre de familia y mártir, condesa de Salisbury, institutriz de María Tudor

La beata Margarita Pole, condesa de Salisbury, fue una noble inglesa, esposa y madre de cinco hijos, entre ellos el cardenal Reginald Pole. Bajo Enrique VIII, cuyo divorcio no aprobaba, fue condenada a muerte sin juicio y decapitada en la Torre de Londres. El Martirologio Romano la recuerda el 28 de mayo.

Nació el 14 de agosto de 1473 en el castillo de Farleigh, cerca de Bath. Su padre era Jorge, duque de Clarence, hermano de los reyes Eduardo IV y Ricardo III, y su madre, Isabel, hija de Richard Neville, conde de Warwick. Su hermano Eduardo, conde de Warwick, fue ejecutado en 1499 bajo Enrique VII.

Hacia 1491 Enrique VII la casó con un pariente suyo, sir Richard Pole. A la muerte de su esposo quedó viuda con cinco hijos. Enrique VIII, que según se dice afirmaba no conocer en Inglaterra mujer más santa, le devolvió los bienes de su familia y le concedió el título de condesa de Salisbury. Le confió además el cuidado de su hija, la princesa María.

Cuando en 1533 el rey se casó con Ana Bolena y quiso que María fuera considerada hija ilegítima, Margarita fue apartada de la princesa. Pidió poder seguir sirviéndola a sus propias expensas, pero se le negó. Su hijo Reginald, que vivía en el extranjero, escribió una obra en defensa de la unidad de la Iglesia, en la que condenaba la conducta del rey. Al no poder alcanzarlo, el rey volvió su ira contra su familia en Inglaterra.

En noviembre de 1538 fueron arrestados sus hijos Henry y Geoffrey y, poco después, ella misma. El conde de Southampton y el obispo de Ely la interrogaron durante muchas horas, pero no obtuvieron de ella ninguna confesión de culpa. En enero de 1539 fue ejecutado su hijo mayor, Henry. En mayo el Parlamento la condenó a muerte mediante una ley especial, sin darle la posibilidad de defenderse. Como prueba de traición se presentó una prenda blanca bordada con las Cinco Llagas de Cristo, emblema del levantamiento en el norte del país.

Pasó casi dos años en la Torre, sufriendo el frío y la falta de ropa de abrigo. Cuando en abril de 1541 estalló otra rebelión en Yorkshire, se decidió ejecutar la sentencia. Por la mañana le anunciaron que moriría ese mismo día. Respondió que no se le había imputado ningún delito y caminó serenamente al lugar de la ejecución. Tenía sesenta y siete años. Encomendó su alma a Dios y pidió a los presentes que rezaran por el rey y su familia, sobre todo por la princesa María. Fue sepultada en la capilla de San Pedro ad Vincula, en la Torre.

La mayoría de los historiadores fecha la ejecución el 27 de mayo de 1541; algunas fuentes antiguas indican el 28 de mayo, y esta es la fecha que recoge el Martirologio Romano. En 1886 el papa León XIII confirmó el culto de cincuenta y cuatro mártires ingleses de los años 1535 a 1583, contándolos así entre los beatos. En el decreto de la Sagrada Congregación de Ritos su nombre figura inmediatamente después de los de Juan Fisher y Tomás Moro, con la nota: condesa de Salisbury, madre del cardenal Pole.