Beata Margarita Lucía Szewczyk
Monja · 1828-1905
Religiosa, fundadora de las Hermanas Seráficas, al servicio de enfermos y ancianos
La beata Margarita Lucía Szewczyk fue una religiosa polaca, fundadora de la Congregación de las Hijas de la Bienaventurada Virgen María Dolorosa, conocidas como Hermanas Seráficas. Sirvió a los pobres, a los enfermos y a los ancianos, primero como terciaria franciscana y después junto con sus hermanas. Su memoria se celebra el 5 de junio.
Nació en 1828 en Szepetówka, en Volinia, en tierras que entonces pertenecían a Rusia. Perdió a sus padres en la infancia y la crio su hermana. Desde joven sentía la vocación a la vida religiosa, pero las autoridades zaristas suprimían entonces los monasterios. Por eso en 1848 ingresó en la Tercera Orden de San Francisco e hizo votos privados, mientras ayudaba a los pobres en secreto.
De 1870 a 1873 permaneció en Tierra Santa, donde sirvió a los peregrinos pobres y enfermos en el hospital de San José de Jerusalén. Allí decidió entregar toda su vida a Dios y a los más pobres. Después ayudó a los necesitados en Varsovia. En 1877, en Zakroczym, conoció al capuchino beato Honorato Koźmiński, que llegó a ser su director espiritual. En sus manos hizo la profesión religiosa con un voto de misericordia y tomó el nombre de María Margarita.
Desde 1880, en una vivienda alquilada en Zakroczym, acogía a ancianas pobres y enfermas, cuidando de no despertar las sospechas de las autoridades rusas. Pronto se le unieron las primeras compañeras. El 8 de abril de 1881, con la ayuda del beato Honorato, dio comienzo en secreto a una congregación llamada al principio Hermanas de los Pobres y fue su superiora. Su lema fueron las palabras «Todo para Jesús por el Corazón Doloroso de María».
Diez años después se trasladó a Galitzia, donde bajo el gobierno austríaco había mayor libertad religiosa. En 1891 fundó una casa en Hałcnów, donde el 14 de agosto las hermanas recibieron el hábito de manos del cardenal Albino Dunajewski y la congregación tomó el nombre de Hijas de la Bienaventurada Virgen María Dolorosa. En Oświęcim construyó un convento con la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores, que se convirtió en la casa madre. Las hermanas dirigían orfanatos y escuelas populares y cuidaban de ancianos y enfermos. En la parte rusa de Polonia, a causa de la persecución, se cerraron las casas de Varsovia y Zakroczym.
Sacaba fuerzas de la Eucaristía, de la meditación de la Pasión de Cristo y de la devoción a la Virgen Dolorosa. En 1901 el primer capítulo general, a pesar de su avanzada edad, la reeligió superiora general. En 1904, por consejo del beato Honorato, renunció al cargo por motivos de salud. Pasó el último año de su vida en Nieszawa, perdiendo poco a poco la vista, y allí murió el 5 de junio de 1905. Sus reliquias reposan en la iglesia del convento de Oświęcim.
Benedicto XVI reconoció sus virtudes heroicas en 2011 y, en 2012, un milagro atribuido a su intercesión: la curación, ocurrida en 1975, de una hermana seráfica gravemente enferma de los pulmones. La beatificación, junto con la de Sofía Czeska, tuvo lugar el 9 de junio de 2013 en Łagiewniki, en Cracovia; la presidió, en nombre del papa Francisco, el cardenal Angelo Amato.