Beata Hildegard Burjan

Laico · 1883-1933

Madre de familia, fundadora de Caritas Socialis, diputada austriaca

La beata Hildegard Burjan fue esposa y madre, comprometida en la acción social, diputada en el parlamento austriaco y fundadora de la comunidad de hermanas Caritas Socialis. Nació en una familia judía y llegó a la Iglesia católica siendo adulta. Su memoria se celebra el 12 de junio, al día siguiente del aniversario de su muerte.

Vino al mundo el 30 de enero de 1883 en Görlitz, en Silesia, hija de Abraham Adolf y Berta Freund. La familia era acomodada, pero indiferente a la religión. Estudió en escuelas de Berlín y de Suiza, cursó estudios universitarios en Zúrich y en Berlín y obtuvo el doctorado en filosofía. En 1907 contrajo matrimonio civil con el ingeniero Alexander Burjan, originario de Hungría.

El punto de inflexión fue una grave enfermedad renal. El 2 de octubre de 1908 ingresó en el hospital católico de Santa Eduvigis de Berlín, dirigido por las Hermanas Borromeas. Durante muchos meses fue operada y los médicos perdieron la esperanza, pero en la Pascua de 1909 se curó inesperadamente. Ese mismo año recibió el bautismo en Berlín y se estableció con su marido en Viena.

Allí esperaba un hijo. Temiendo por su vida, los médicos la instaban a interrumpir el embarazo, pero ella se negó con firmeza, dispuesta a morir antes que quitar la vida a su hijo. En 1910 dio a luz a su única hija, Elisabeth. Pocos días antes también su marido había recibido el bautismo.

Movida por la enseñanza social de la Iglesia, se dedicó a los más necesitados. En 1912 fundó una asociación de trabajadoras cristianas a domicilio, mujeres que se ganaban la vida trabajando en casa, y durante la Primera Guerra Mundial ayudó a mujeres y muchachas sin empleo. En 1918 creó la asociación religiosa femenina Caritas Socialis y el 4 de octubre de 1919, con la aprobación de las autoridades eclesiásticas, dio origen a la comunidad de hermanas que lleva ese nombre. Su lema fueron las palabras de san Pablo: «El amor de Cristo nos apremia».

En 1918 entró en el concejo municipal de Viena y en 1919 en la Asamblea Nacional Constituyente, como primera diputada socialcristiana. Defendió los derechos de las mujeres, la familia y la escuela católica. En 1920 no volvió a presentarse, entre otras razones por el antisemitismo que crecía también en su propio partido. Hasta el final de su vida dirigió a las hermanas como superiora general, sin dejar de ser una laica casada. Sacaba fuerzas de la Eucaristía y de la adoración. Benedicto XVI recordó sus palabras: «Sé con certeza que solo hay una verdadera felicidad, y es el amor de Dios». Murió en Viena el 11 de junio de 1933, solemnidad de la Santísima Trinidad.

En 2007 Benedicto XVI reconoció sus virtudes heroicas y en 2011 aprobó un milagro atribuido a su intercesión: la curación de una mujer que, según los médicos, ya no podía tener hijos y que después llegó a ser madre. El 29 de enero de 2012, en la catedral de San Esteban de Viena, el cardenal Angelo Amato la proclamó beata en nombre del papa.