Beata Franciszka Siedliska

Monja · 1842-1902

Virgen, fundadora de las Hermanas de la Sagrada Familia de Nazaret, apóstol de la familia

La beata Franciszka Siedliska, en religión María de Jesús Buen Pastor, fundó la Congregación de las Hermanas de la Sagrada Familia de Nazaret. La congregación nació en Roma, está al servicio de las familias y en varios países cuidó de los emigrantes polacos. La Iglesia la conmemora el 21 de noviembre, día de su muerte.

Nació el 12 de noviembre de 1842 en Roszkowa Wola, en Mazovia, primera hija de Adolf Siedliski y de Cecylia, de soltera Morawska, en una rica familia de terratenientes. Recibió en casa una educación esmerada, pero, como ella misma escribió, Dios no era el Señor en aquella casa. La preparó para la primera comunión un capuchino, el padre Leander Lendzian, durante muchos años su confesor y director espiritual. La recibió el 1 de mayo de 1855 en Varsovia y desde entonces quiso pertenecer solo a Cristo.

Su padre se oponía a su vocación y quería casarla. Franciszka estaba enferma desde la infancia, por lo que en 1860 sus padres la llevaron al extranjero para que recibiera tratamiento. Pasó varios años en balnearios del Tirol, Suiza, Alemania y Francia, y en 1864, en Cannes, hizo voto privado de castidad. De regreso a su país, vivió en la finca familiar de Żdżary y, junto con su madre, se hizo terciaria franciscana. Su padre murió en 1870.

En 1873 el padre Lendzian reconoció que Dios la llamaba a fundar una nueva familia religiosa. Franciszka emitió votos privados y el 1 de octubre de ese año el papa Pío IX bendijo su propósito. En la parte de Polonia sometida a Rusia no podía abrirse un convento a la luz del día, por lo que dejó su país y en 1875 fundó la primera comunidad en Roma. Las hermanas celebran el aniversario de aquel acontecimiento el primer domingo de Adviento. Su modelo había de ser la vida oculta de Jesús, María y José en Nazaret. Hizo su profesión religiosa con sus primeras compañeras el 1 de mayo de 1884.

En 1881 abrió una casa en Cracovia. En 1885, a petición de los sacerdotes que trabajaban entre los emigrantes polacos, viajó ella misma con un grupo de hermanas a Chicago. Después surgieron casas en París y, en 1895, en Londres. Las hermanas enseñaban el catecismo, dirigían escuelas, orfanatos y hospitales, y cuidaban de los enfermos y de los abandonados. Hacia el final de su vida la congregación contaba con varios centenares de hermanas en más de veinte casas en Italia, Polonia, Francia, Inglaterra y Estados Unidos.

Poco después de cumplir sesenta años enfermó, y el 21 de noviembre de 1902 murió en Roma. Como testamento espiritual dejó a sus hermanas una triple invocación: «Caridad, caridad, caridad». Reposa en la capilla de la casa general de la congregación en Roma.

El papa Juan Pablo II la beatificó el 23 de abril de 1989 en la plaza de San Pedro. La llamó hija de Mazovia y apóstol de la familia, que veía en el renacimiento de la familia la condición del renacimiento de la nación. A su congregación pertenecían las once hermanas fusiladas por los alemanes en Nowogródek en 1943, a las que el mismo papa beatificó en el año 2000.