Oración de quienes están sumidos en la tristeza

Señor Jesús, tú siempre ofrecías tu vida a Dios y lo servías. Tu tristeza y tu dolor los entregabas al Padre celestial, creyendo así que solo él podía apartar de ti esa tristeza. Con tu actitud mostrabas que nunca guardaste resentimiento contra Dios Padre por el sufrimiento que te causaron los hombres. Ni siquiera cuando te golpeaban, se burlaban de ti y te crucificaban.

Dios mío, Padre eterno, me ofrezco a ti y te pido, por intercesión de tu sierva santa Dimpna, alivio en el sufrimiento, para que sepa, como Jesucristo misericordioso, no oponerme a la voluntad de Dios, aunque a veces sea muy difícil.

Padre todopoderoso, tú sabes lo difícil que es todo para mí ahora. Últimamente he pasado por mucho dolor y sufrimiento. Me cuesta hacer frente a mis problemas. No sé dónde buscar una ayuda que alivie aunque sea un poco mi corazón sumido en la tristeza. Por eso acudo a ti con humildad de corazón, para que te dignes acogerme con toda mi experiencia de la propia nada. Sáname. Pero si tu voluntad, Dios mío y Padre mío, es otra, te ruego que me ayudes a aceptar mi tristeza como una experiencia de tu presencia y de tu cercanía.

Te lo pido especialmente por intercesión de aquella que, siendo una mujer joven, sufrió mucho y, aun así, no cedió ante la presión de su padre. A pesar del dolor y del sufrimiento que la acompañaban, no se apartó de ti, Dios único. Santa Dimpna, permanece junto a quien está sumido en la tristeza. Amén.