Novena a san José
Para rezar durante nueve días seguidos
San José,
Padre fidelísimo, Padre nutricio del Niño divino, virginal Esposo de la Madre de Dios, poderoso Protector de la santa Iglesia, vengo a ti para encomendarme a tu especial protección.
Tú no deseaste en este mundo otra cosa que la gloria de Dios y el bien del prójimo.
Todo se lo entregaste al Salvador, y tu alegría fueron la oración, el trabajo, el sacrificio, el sufrimiento y la muerte por él.
Fuiste desconocido en este mundo, pero conocido por Jesús, pues él contemplaba con alegría tu vida sencilla y escondida en él.
San José, tú ya has ayudado a tantas personas; por eso acudo a ti con gran confianza.
Tú ves a la luz de Dios lo que me falta, conoces mis preocupaciones, dificultades y dolores.
Encomiendo a tu cuidado paternal mis esfuerzos por encontrar trabajo. Los pongo en tus manos, que salvaron al Niño Jesús.
Pero, sobre todo, te suplico la gracia de no separarme nunca de Jesús por el pecado mortal, de conocerlo y amarlo cada vez más, así como a su santa Madre. Te pido también la gracia de vivir siempre en la presencia de Dios, de hacerlo todo para su gloria y el bien de las almas, y de que se me conceda gozar de la visión beatífica de Dios, para proclamar contigo su gloria por los siglos de los siglos.
Amén.