Acto de consagración al Sagrado Corazón de Jesús (2)

Sacratísimo Corazón de Jesús, Corazón divino realmente presente en medio de nosotros: desde hace mucho nos hiciste tuyos por la gracia del santo bautismo. Muchas veces, en lo hondo del alma, nos hemos consagrado a ti. Hoy nos hemos reunido ante ti, oh Jesús, para ofrecerte una entrega de nosotros mismos aún más plena. Tú eres nuestro Rey y nuestro Señor. Por los méritos de los sufrimientos de tu divino Corazón, que agoniza de amor por nosotros, por la Sangre que derramaste para la redención de nuestras almas, te suplicamos ardientemente que nos concedas ser fieles a la promesa que hoy hacemos de reconocerte siempre como nuestro Rey y Señor.

Corazón de Jesús, tú eres nuestro Rey. Queremos vivir según las leyes de tu divino Corazón, que son la humildad, la abnegación, la mansedumbre y el confiado abandono en ti. Prometemos vivir en paz y en amor mutuo. Queremos hacer entrar tu Reino en nuestros corazones y extenderlo a nuestro alrededor.

Corazón de Jesús, tú eres nuestro Señor. Queremos hacerlo siempre todo solo por ti, para extender tu gloria y hacer lo que te agrada, sin desear otra paga ni otra recompensa que tú mismo, oh Señor. Queremos seguirte con un amor cordial y desinteresado. Te ofrecemos todas nuestras acciones, contrariedades y sufrimientos, oh Sacratísimo Corazón.

Corazón de Jesús, con el pensamiento nos volveremos sin cesar hacia ti, para acompañarte en la soledad en que te deja el mundo. Queremos que tu amor sea el motivo de todas nuestras acciones, que vivamos solo de amor, consolando así tu Corazón abandonado. Que tu amor sea nuestra única alegría y felicidad.

Oh Corazón de Jesús, sin ti nada podemos hacer; de ti procede toda gracia. Sol de justicia, sé el sol de nuestra vida. Ilumina y vivifica nuestras almas, vueltas hacia ti. Junto con las promesas que hoy hacemos, recibe nuestro firme propósito de tender a la perfección a la que nos has llamado en nuestro estado de vida.

Sacratísimo Corazón de Jesús, desde hoy queremos empezar una vida nueva. Deseamos purificar y fortalecer nuestras almas; por eso te suplicamos humildemente, por los méritos de tu pasión y muerte, sufridas por nosotros, el perdón de todas nuestras culpas e imperfecciones. Corazón de Jesús, Rey y Señor de nuestra familia y de cada alma, ten piedad de nosotros. En ti ponemos toda nuestra esperanza. Amén.