Te lo pido, Señor...
Te pido una fe fuerte que pueda mover montañas, o una que sea como un grano de mostaza. Ya no puedo soportar mi sufrimiento físico, espiritual y psíquico. El mal que hay en las personas quiere destruirme y quitarme lo que todavía me mantiene con vida, la fe, que es pisoteada, ridiculizada y escarnecida de todas las maneras. Solo tú me sostienes y me mantienes con vida. No permitas que me falten las fuerzas. No permitas que la gente mala y los demonios me dominen y me venzan. Amén.