Quítame, Señor, mi dolor.
Señor, sáname de los defectos del habla, de la tartamudez, de la logofobia, de la afasia, de la distimia, de los signos de hidrocefalia, del queratocono, de las malformaciones de la columna, de las enfermedades de las rodillas. Líbrame, Señor, de la esclavitud de los malos espíritus, de las enfermedades de origen espiritual, de los rasgos de la indigencia y de comportarme como un sin techo, que nunca llegue a serlo, líbrame de las personas hostiles. Que quieren hacerme daño. Líbrame de todo vínculo con los malos espíritus. Líbrame de ser vulnerable a la influencia de los poderes malignos, hechizos, magia,...