Por todos los sacerdotes
Por la santidad de vida de los sacerdotes, para que con el mismo celo cuiden la salvación tanto la propia como la de todos los fieles sin excepción, para que con su vida nos acerquen a Dios y sirvan a Dios presente en el prójimo, especialmente en los enfermos, los sufrientes, los solitarios, los pobres, los maltratados, para que venden las heridas de los heridos cuyas heridas aparentemente no tienen cura, a ejemplo del mismo Cristo, Quien nunca negó la ayuda a quienes la necesitaban