Por mi propia conversión
Tú, Señor, sabes con qué problemas lucho y cómo me agobian. Por mis comportamientos, palabras y actos me he perdido mucho en la vida y estoy destruyendo lo que construí durante muchos años. No permitas, Padre bueno, que me pierda, y concédeme convertirme, para que todo sea como antes. Sé que me he alejado mucho de Ti, pero sé que siempre hay tiempo para un arrepentimiento sincero y para volver al Padre amado. Déjame volver a Ti. Amén.