Por la sanación
Otro día, la misma historia. Me acuesto, me duermo y vuelvo a despertar, porque el Señor me sostiene. Pero en medio de esto lucho contra la esclavitud del pecado. Me llevan al límite. Dios, si es tu voluntad, a veces levanta para mí tu manto para que pueda agarrarme a él. Muchas veces tengo ganas de gritar que ya no puedo más, que no le veo sentido, qué estoy haciendo con mi propia vida, sin ver el fin de mis caídas. Y después me avergüenzo de mi debilidad. Porque todo es culpa mía, mis malas decisiones, mi alejamiento de Ti....