Por la sanación de mi columna
Te pido, María, que con tus santas manos de madre envuelvas mi espalda encorvada. Solo tengo 26 años y me siento como un anciano, no puedo trabajar físicamente, el dolor es insoportable, la gente se ríe por lo bajo, algunos miran con compasión. Siento una enorme tristeza, ya no quiero vivir así. Solo tú, Madre purísima, me das todavía fuerzas