Milagro eucarístico - Testimonio
En septiembre nos casamos por la Iglesia en Cracovia. ¡El Señor Jesús nos regaló un milagro! Al recibir la santa comunión, el sacerdote la mojó en el vino y nos la dio en la boca. La hostia en la boca empezó a crecer y a transformarse en carne, que llenó toda la boca. ¡Sentí cómo el vino corría por la boca y se convertía en sangre! Duró unos 4 segundos. Al tragar, todo desapareció como nieve en el fuego. Cuando hablamos después de la boda, ¡resultó que mi esposa había vivido lo mismo! ¡Es un verdadero milagro! No lo entendemos...