María, tú sabes...
Tú sabes, María, cuán fuerte es el mal de este mundo. Cómo el mal de este mundo quiere destruir a toda costa todo bien arraigado en nosotros por Dios y, habiéndonos sido dado por Él, quiere arrebatárnoslo. Tú eres la esperanza, Señor, porque junto a Ti el satán no es nada y ante Tu madre María es polvo. María, danos fuerza espiritual, psíquica y física en la lucha espiritual. Amén.