Gracias, Jesús....
¿Quién se mantendrá en pie si tú, Jesús, retiras la mano de protección, de apoyo, de ayuda? Nadie. Si me castigaras por la incredulidad y la desobediencia, ya habría muerto hace mucho. Perdóname, Señor, mi incredulidad, ayúdame a vencer a los enemigos de la salvación, a los demonios activos. Auméntame la fe, derrama en mi corazón, mente y alma sobre todo esperanza y fe. Si tú me abres la puerta, ya nadie la cerrará. Como hacías milagros antes, así los haces hoy. Que viva a pesar de las adversidades es tu milagro. Gracias, Señor. Amén.