Enséñame, Señor...
Señor, perdona que todavía no camine por tus caminos, vago por las calles sin sentido y sin rumbo, miro y deseo cosas en las tiendas y no gracias y dones espirituales, o solo me engaño huyendo hacia las cosas materiales mientras anhelo y necesito los dones espirituales como el aire para vivir. Perdona el mal testimonio de mi vida y de mi conducta, perdona que aplace los pasos hacia la conversión huyendo de la lucha por la verdad, de las conversaciones difíciles, de las heridas, de volverme valiente y varonil, de la responsabilidad...