Cuadro
Quería compartir algo con ustedes. Mi abuela tenía un cuadro del Inmaculado Corazón de María. No recuerdo cuándo lo tuve por última vez en la pared, pero estuve arreglando mi habitación y pregunté por ese cuadro. Cuando me lo dieron, lo colgué en el mismo lugar donde siempre estuvo. Desde entonces siento una ayuda que es importante para mí. Soy adicto y, de algún modo, como no dura mucho, es como si simplemente se hubiera olvidado, como si nunca hubiera existido. Me siento mucho mejor.