Casa familiar
Cuando voy a casa de mi familia porque son fiestas o un cumpleaños o santo, mío o de alguno de ellos, siempre al felicitar pido que no haya nunca más peleas, porque me hace mucho daño, me agota, destruye mi salud, mi motivación y mi buena voluntad. Luego voy por segunda vez, pienso que ya está bien, confío, no espero nada malo, y la pelea estalla en el momento menos esperado. Hace poco me fui sin despedirme y por teléfono oí maldiciones. Esto se repite muy a menudo. Qué...