Ayúdame, Señor
Tú, Señor, sabes quién me persigue. Te pido, aplasta su orgullo, su arrogancia, su altivez y su falsedad, su perversidad, su grosería, su mentira, su falso testimonio. Que sus intrigas se reduzcan a nada. Quebrántalos para que solo a Ti, Señor, te supliquen piedad y misericordia. Que no piensen ni crean que son dioses, que pueden ocultarte algo. Que no crean que lo que poseen es solo mérito suyo. Escucha, Señor, mi clamor. No sé, Señor, quién golpea el armario en casa cuando estoy...